Autoconocimiento y Autoestima
“No se puede atravesar el mar simplemente contemplándolo”

La guía que necesitas es aprender que la confianza, el apoyo, la seguridad que andas buscando está dentro de ti.

Tú eres capaz de aprender a sentir la verdad, la que te da claridad. Confía en lo que sientes, pon tu atención en tu cuerpo. No dudes de ti, de lo que percibes con tu cuerpo. ¿Cómo te sientes? ¿Dé que emociones te habla tu cuerpo?

Nunca estamos solos, no lo olvides. Eres importante, para el mundo, y para muchas personas.

A veces la mejor forma de avanzar es una parada en el camino, ante esa humildad que nos permite rendirnos ante situaciones que en un momento dado no sabemos resolver o no tenemos los recursos y la energía para hacerlo. Cuando te tomas un momento de parar aprendes a conectar con tu verdad, con la confianza que te da seguridad, que te permite aceptar las dificultades, la que te hace sentirte capaz de afrontar lo que venga, la que te recuerda que estás sostenida, la que te permite dejar de sufrir y continuar caminando.

Sin forzar, desde la calma, surgen las ideas, los pasos y las acciones adecuadas que has de tomar, y que te harán recibir lo que necesitas, para así lograr superar el desafío qué en cada momento estés atravesando. La observación y la autoescucha te mostrará el camino. Aprende a cuidarte, y respeta tus tiempos y tu energía.

Cuando paras, cuando observas el autoconocimiento llega y te libera, te ayuda a volver al presente y en el presente encontramos la forma de aceptar y vivir el momento, sin juicio y sin miedo. Esto te ayuda a abrirte a recibir y vislumbrar con claridad, el pequeño paso que verás que has de dar.

Recuerda que tu mayor fuerza, apoyo, confianza y seguridad, es tu cuerpo, tu corazón y tu intuición. Aprende a escucharte a conocerte de verdad. Tenemos dos opciones, escucharnos y seguir esa verdad o no escucharnos y seguir la mente y creencias limitantes. Pon la mente al servicio del corazón y no el corazón al servicio de la mente.

Qué es más sencillo ¿dejar que el río te lleve o remar hacia donde tu mente te dice que vayas, aunque esto signifique ir contra viento y marea?

Si te dejas llevar por tu corazón, sentirás paz y calma y desde aquí surgirán las acciones adecuadas que te llevarán donde quieras ir. Disfruta del camino, no te quedes anclada en las pendientes, y en las cuestas, aprende a subirlas y aprovecha para hacerte más fuerte.

Y no olvides felicitarte por cada pendiente superada, por cada llegada a la cima.

 “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” Programa Senderismo Vital